¿Cuál edad o etapa de la vida es más susceptible a presentar situaciones de desigualdad social o vulnerabilidad?.
Al hablar de desigualdad social o vulnerabilidad, nos encontramos también con la desigualdad económica, ya que es un problema socioeconómico producto de la mala distribución de la renta en el área social.
En el aspecto económico, la falta de oportunidades de trabajo dan origen a los grupos sociales pobres y ricos, y el incremento de los impuestos acentúa a la desigualdad porque, en ocasiones, los que menos ingresos poseen pagan más impuestos que los ricos, lo cual los confina permanentemente a la pobreza o miseria.
Así entonces la infancia es el período en que se sientan las bases para el desarrollo futuro de las personas, pero la juventud es la etapa crítica en la que las desigualdades sociales pueden ensancharse o reducirse, por eso sin la intervención de políticas públicas, las trayectorias desiguales y las vulneraciones de derechos pueden llegar a consolidarse.
Debido a que en esta etapa se definen aspectos que marcarán la vida adulta, se espera que los jóvenes finalicen sus estudios, inicien una trayectoria laboral y formen una familia, el paso de la educación al trabajo se ve obstruido tanto por las dificultades que enfrentan los jóvenes para concluir el proceso educativo y adquirir las habilidades que se requieren en el mercado laboral, como por las barreras que existen para integrarse al mercado de trabajo en condiciones adecuadas. Respecto a la finalización del ciclo educativo, en especial en lo que se refiere a la conclusión de la educación secundaria, las tasas de graduación siguen siendo relativamente bajas y las de deserción escolar, altas, estos procesos están marcados por las desigualdades relacionadas con el nivel socioeconómico de los hogares de origen , entre otras, así, los jóvenes que no han podido adquirir la formación necesaria para ingresar al mercado laboral se sitúan en una posición de desventaja, sumado a esto las características del mercado de trabajo que dificultan la construcción de una trayectoria laboral decente para los jóvenes. Para muchos de ellos, por lo tanto, no se trata de una transición lineal, sino de una trayectoria marcada por entradas y salidas del mercado de trabajo, relacionadas con períodos dedicados a la adquisición de una mayor formación y capacitación, a la formación de una familia o a la necesidad de asumir altas cargas de trabajo doméstico no remunerado en su familia de origen, así como fases de empleo, desempleo e inactividad.
Los desafíos relacionados con la inclusión de los jóvenes en el mercado laboral no solo tienen efectos directos e indirectos de corto y largo plazo para ellos y sus familias, sino que, al desaprovecharse sus capacidades y limitarse su desarrollo, también suponen una pérdida de productividad para el conjunto de la sociedad.
los mecanismos de protección social y los servicios de cuidados se tornan especialmente relevantes durante esta etapa, cuya dificultad no es solo conciliar la escuela y el trabajo, sino también las responsabilidades familiares y el trabajo doméstico no remunerado, los jóvenes se enfrentan a graves problemas sociales, políticos y medioambientales que han heredado de las anteriores generaciones. Desde el punto de vista de desigualdad política, los jóvenes carecen de foros y oportunidades de participación política e influencia. En general, son representados de manera escasa en posiciones de gobierno con influencia o en sistemas muy jerárquicos que favorecen a los adultos.
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